El músico e investigador presenta hoy su disco Carta de Momo, un trabajo de tono conceptual en torno a la murga y el Carnaval.

“Soy hijo del entusiasmo” dice el cantante y compositor Coco Romero a modo de saludo, en medio de la inauguración del Carnaval de Banderines, en el Centro Cultural Rojas, que remata el mes del Rey Momo en Buenos Aires. Precisamente, Romero presenta hoy (ayer fue la primera fecha) su quinto disco solista, Carta de Momo, un trabajo de tono conceptual que reunió un selecto menú de poesías a las que le dio nueva vida con su música.

Romero es un baluarte de la tradición del carnaval en el país. Un generador de proyectos apuntados a sostener el espíritu de la murga y profundizar su estudio. “Trabajo con la fuerza creativa del carnaval; es mi principio rector desde hace más de treinta años”, expresa. Por cierto, el Carnaval de Banderines nació de manera casual, ya que el músico definió a ese pequeño símbolo como emblema del divertimento. “En cualquier lugar que colocamos banderines estamos avisando que va a haber una fiesta o una celebración y la idea tuvo su repercusión; los banderines que colocamos son hechos a mano por gente que va de los dos a los ochenta años”, agrega. El Rojas, donde dirige talleres de murga desde 1988, tiene una atmósfera de permanente actividad y Romero, por cierto, no desentona.

Su nuevo disco se basa sobre poesías de Rubén Espiño, Roberto Santoro, Raimundo Rosales, Uki Tolosa y Jesús Pascual, entre otros, que reflejan los colores del carnaval pero también hablan de la vida. “El disco se fue haciendo poco a poco (tardó cuatro años en terminarlo) con estás líricas que siento muy cerca y que tienen algunas de ellas, como las del poeta Santoro, desaparecido en 1977, una absoluta vigencia. Quise darle a este trabajo un tono conceptual y reconozco que hay una aroma en la selección de los poemas de ambiente porteño, a veces tanguero”, explica el músico, nacido en Salta, en 1955, cuyos inicios fueron en el grupo La Fuente, nacido en 1978 con una propuesta que cruzaba la fusión folklórica con la murga y líricas contra la dictadura militar.

En Carta de Momo, Romero amplía la paleta tímbrica de su música y ante la pregunta si no le da un tono más académico a la murga porteña, responde con un enfático no. “Lo que sucede es que no debemos ponerle límites a ese mundo que es el carnaval; por ejemplo, en el disco hay clarinete y bombo, donde el bombo es el que improvisa y le da fuerza a la lírica; hay una evidente potencia creativa en la energía del carnaval. La flauta, el clarinete, y los demás instrumentos surgieron naturalmente para lograr que este disco fuera conceptual”, cuenta.

¿Cómo nació esta vocación por la murga y el mundo del carnaval?

Recuerdo mi primer corso, en Avenida del Tejar y Monroe. Tenía 12 años y tuve una ensoñación; esa estética y esa energía que percibí creó en mí un mundo. Luego formamos La Fuente, una banda con la que tuvimos el reconocimiento de ser teloneros de Spinetta y de Alejandro Medina; además, llenamos Obras, hicimos un Racing. Fuimos una banda de la resistencia; luego con la llegada de la democracia nos separamos, y comencé a adentrarme en el carnaval y en la murga, un mundo en el que continúo con la ensoñación de siempre.

Coco Romero presenta “Carta de Momo” el 27 de febrero, a las 21 horas, gratis, en la sala Batato Berea del C. C. Rojas, Corrientes 2038.