Investigación

 



La murga porteña
Historia de un viaje colectivo
Ediciones Ciccus
ISBN 978-987-693-016-1

Cuarto capítulo del prólogo del libro por
Ricardo Santillán Guemes (Buenos Aires- noviembre de 2005.)

El mapa no es territorio y el nombre no es la cosa nombrada”. Gregory Batenson

Pero en algunos casos , sí. Veamos.Tengo frente a mí un frondoso currículo del señor Gualberto Elio Milagro Romero en el que no figura su sobrenombre; Coco, ni tampoco su lugar de nacimiento, Salta, dato fundamental a la hora de recordar la complejidad de los encuentros culturales urbanos ya señalados a través de la voz de Marechal.Todo currículo es un mapa.

Señala algunos hitos fundamentales de la biografía, de la trayectoria vital (el “territorio”) tanto a nivel privado como profesional. En este sentido Coco encabeza el mismo diciendo que es “músico, docente e investigador”.En tanto músico da cuenta que grabó tres larga duración con el memorable grupo “LA Fuente” (“LA Fuente”, 1981; “El Grito Primal”, 1983; “la Pasión según San Juan”, 1983), dos CD como solista: “Murga , vuelo brujo”, 1994 y “La Sopa de Solís”, 1999 y el CD “Pacha Momo”, 2004 con el coro “La Matraca”, creado y dirigido por él.

Por sus puesto que enuncia sólo algunas de las innumerables actuaciones que realizó con “La Brillante”, banda murguera compuesta por 12 músicos, como con otras

formaciones.

Como docente brinda seminarios y asistencia técnicas a grupos carnavaleras de casi todo el país. Desde 19888 tiene a su cargo los talleres de Murga del centro Cultural R. Rojas de la Universidad d e Buenos Aires promoviendo desde entonces hasta la fecha la creación de, entre otras, las siguientes murgas: “Los Quitapenas”, “Traficantes de Matracas”, “Acalambrados de la Patas”, “Gambeteando el Empedrado”, “Envasados en Origen”, “Tirados a la Marchante”, “De paso Cañazo”.

En su carácter de investigador recopila la historia y la tradición oral del carnaval del país y realiza viajes a Río de Janeiro Y san Pablo (Brasil), Distrito Federal y Guadalajara ( México), Oruro (Bolivia), Cádiz (España), La Habana y Santiago (Cuba) siempre rastreando otros carnavales. Y, por qué no decirlo, recibiendo el cariño y reconocimiento de otros investigadores.

Romero también aclara que llevó a cabo el asesoramiento histórico y actuó como coguionista del video “Nariz, el murguero” de Gustavo Marangoni el que, en 1998, mereció el Primer Premio al video documental otorgado por SAVI.

Y que, aunque no se defina como trainner actoral, se ocupó de preparar en 1999 la murga de la obra “Los Indios estaban cabreros “ de Agustín Cuzzani que se presentó en el Teatro Nacional Cervantes y que se alzara con cuatro premios ACE y en 2003 la murga de la obra “El Grito Pelado” de Oscar Viale dirigida por Hugo Midón en el teatro de la Ribera del Complejo Teatral de la Ciudad de Buenos Aires.

En su mapa Coco tampoco se define como director cuando simplemente dice que el 200 puso en escena “Boquitas pintadas. El crimen perfecto” de Manuel Puig dirigiendo a la murga “Los Colifatos de la Llanura” de General Villegas en el marco del evento “Puig en acción”. Lo que deja fuera de su mapa o lo éticamente no dice es que dicha obra, de la cual fui testigo y colaborador de la producción desde la función pública, inaugura un género que algunos destacados artistas proponían llamar “teatro murga”, “ópera murga” y que, a mi entender, fue una performance con fuertes contenidos rituales y consecuencias importantes en lo que refiere a cerrar antiguas pero concretas heridas del pueblo de Villegas (y alrededores).

Romero tampoco se auto designa el rol de editor aunque vuelca en su currículo el hecho de ser el director y fundador de “EL Corsito”, publicación de divulgación y consulta imprescindible sobre los carnavales de diversas latitudes que se distribuye de forma gratuita en distintos puntos del país, cuenta con una tirada de casi diez mil ejemplares, y que en sus once años de vida llegó a las treinta y tres ediciones lo que no es “moco è pavo”.

Y aunque coordina desde hace muchos años el área “Circo, murga y carnaval” (tuvo otros nombres) en el Centro Cultural Rojas y generó infinidad de eventos relacionados con el arte murguero y la recuperación y revalorización del carnaval (algunos tuve la suerte de hacerlos en común y consta en actas librescas) Coco no se considera un gestor o promotor cultural ni un partero- partidor, pero que lo es, lo es.

De esta forma y completando el mapa murguero de Romero podemos poner en su currículo que es “músico, docente, investigador” pero además artista integral (porque también es titiritero, plástico y otras yerbas), escritor, trainner actoral, director de “teatralidades expandidas” ( como dicen que se dice ahora), murgólogo, editor, archivero e historiador(de cultura popular en general)) director de coros, promotor y gestor cultural.

Pero ojo que falta algo más y es dar cuenta que en algunos casos el nombre es la cosa nombrada porque decir “Coco Romero” es decir “Carnaval” con todas las implicancias ya mencionadas. Porque en este caso y siguiendo a Jorge Luis Borges, eso, justamente eso es: “lo que se cifra en el nombre”.



Texto de la contratapa del libro.
Por Jorge Dubatti. Febrero 2006

Recurriendo a una figura teatral, digamos que Coco Romero podría pasar, él mismo, por una alegoría de la murga: es la esencia de la murga encarnada en forma humana. Coco Romero conoce en profundidad la cultura popular argentina y latinoamericana, y en especial el carnaval y la murga. Este libro lo demuestra. Su redacción nació como informe de una investigación para el Fondo Nacional de las Artes, pero es mucho más que eso: sintetiza en realidad los conocimientos de toda una vida, décadas de pasión murguera, de búsqueda paciente y de consecuente formación de un archivo- museo especializado.

Si hoy la muga estalla en cada esquina y el carnaval regresa con fuerza renovada en diferentes puntos del país, el lector encontrará en este ensayo las razones profundas de ese fenómeno. También datos insospechados de una tradición cultural potente, que s e irradia en la música, la plástica, el cine, la literatura, incluso –al decir de Pedro Orgambide a través de Mijael Bajtin- como procedimiento extendido, deroche y derrame, feliz generosidad del arte: la “carnavalización”.

Tensión entre ficción y no ficción, dramaticidad y postdramaticidad, teatro y performance, metáfora y rito, arte y pretexto de reunión, la murga constituye hoy una de las expresiones mas firmes del laboratorio de teatralidad social en que se ha convertido la Argentina a los ojos del mundo.

Ojalá que este libro de Coco Romero, punta visible del iceberg incalculable de su información y sus saberes sobre el tema, sea el primero de una laboriosa serie debida a su escritura. Porque la murga no solo se vive: también se piensa y se estudia.


Coco Romero | Buenos Aires, Argentina
TE: (54) 153 176 2542 | romero_coco@yahoo.com.ar